Alzheimer

10.02.2020

Algunos hábitos de vida saludable y una correcta estimulación cognitiva, pueden ayudar a mantener nuestro cerebro joven y reducir el riesgo de padecer Alzheimer.

Una buena actividad mental está relacionada con una menor disminución del hipocampo. Esta parte del cerebro es fundamental para nuestra vitalidad cognitiva, puesto que es el lugar donde almacenamos nuestros recuerdos y suele ser la primera en verse afectada por la enfermedad.

A pesar de que pueda existir predisposición genética para padecer la Enfermedad de Alzheimer, practicar ejercicios mentales puede ayudar a retrasar tanto la aparición como las posteriores fases del Alzheimer.

Alzheimer - ¿Qué pasa en el cerebro?

La Enfermedad de Alzheimer (EA) afecta la memoria, el pensamiento y el comportamiento de las personas mayores. EA avanza inexorablemente, haciendo que las personas con la enfermad olviden poco a poco los conocimientos adquiridos durante toda su vida e interfiriendo con el recuerdo de incluso la más simple entre las actividades cotidianas. Finalmente, los pacientes terminan olvidando incluso los nombres de los miembros de su familia. Mientras que la mayoría de los científicos creen que la EA no es una parte normal del envejecimiento, todavía se mantiene un intenso debate sobre sus causas.

La Enfermedad de Alzheimer afecta a una gran parte del cerebro. Una de sus causas es la interrupción de la forma en que las cargas eléctricas viajan en las células, así como de la acción de los neurotransmisores. Esto provoca una interrupción en la comunicación entre las células nerviosas, lo que afecta a diversas funciones del cerebro.

Otro efecto que tiene la Enfermedad de Alzheimer en el cerebro es que destruye los tejidos nerviosos en todas las partes del cerebro. Esto provoca una reducción considerable del cerebro, lo que afecta a casi todas sus funciones. La contracción es severa en la parte del cerebro conocida como hipocampo - que es responsable de la memoria de trabajo así como la creación de nuevos recuerdos. Otros cambios notables que produce el Alzheimer en el cerebro durante una de sus fases incluyen el arrugamiento de la corteza, causando el daño de las partes responsables de pensar, recordar y planificar. Los espacios del cerebro llenos de fluido de los ventrículos se hacen más grandes.

Bajo el microscopio, se observa que los tejidos que tienen la Enfermedad de Alzheimer, poseen pocas células nerviosas y sinapsis en comparación con un cerebro sano. También hay aglomeraciones anormales de fragmentos de proteínas conocidos como placas, que se acumulan entre las células nerviosas, así como los nudos en las células nerviosas muertas o moribundas. Los nudos están formados por filamentos trenzados de otra proteína. Tanto los nudos como las placas se consideran la principal causa de pérdida de tejido y de la muerte de las células en el cerebro de una persona que padece Alzheimer. Al formarse nudos en el cerebro, las vías se descomponen y se desintegran, lo que altera el suministro de nutrientes y otros a las células, conduciendo a su muerte. Por otro lado, las placas están en su mayoría formadas por beta-amiloides que bloquean las señales de una célula a otra en las sinapsis.

Como la Enfermedad de Alzheimer progresa en diferentes fases, estas placas y nudos se propagarán por la corteza. Comienzan expandiéndose en las áreas del cerebro relacionadas con la memoria, la planificación, el pensamiento y el aprendizaje, para pasar después a las relacionadas con el habla y el entendimiento, y las áreas relacionadas con la detección de los aspectos que rodean al individuo. En las etapas más graves, la corteza está sumamente dañada, ampliándose la difusión de la muerte de las células, lo que causa la contracción del cerebro.

La tasa de progresión de la Enfermedad varía de un paciente a otro, desde los 8 años de esperanza de vida en algunos enfermos, hasta los 20 años en otros.