Ataques de ansiedad

10.02.2020

¿Alguna vez has tenido una sensación de asfixia inesperada? ¿Fue difícil respirar? ¿Te hizo sentir mucho miedo a perder el control, volverte loco o incluso morir? Los ataques de ansiedad son bastante comunes en la población general. Esta guía lo ayudará a comprenderlos y a controlarlos.

¿Qué son los ataques de ansiedad?

Los ataques de ansiedad se definen como un miedo o angustia repentino, aislado e intenso. Comienzan abruptamente y alcanzan su pico diez minutos después. Su duración total se estima entre 15 y 30 minutos .

El sistema nervioso , durante estos ataques de ansiedad, envía señales de peligro en momentos inapropiados. ¿Qué significa esto? Esa ansiedad y pánico se sienten en situaciones donde no hay razones reales para sentirlos. Los ataques de ansiedad difieren de los ataques de pánico en que este último es mucho más intenso.

Los ataques de ansiedad son uno de los trastornos de ansiedad más frecuentes: entre el 10% y el 20% de la población ha sufrido ataques de ansiedad en algún momento de sus vidas. Es probable que cualquier persona experimente un ataque de ansiedad, especialmente en situaciones de estrés o vulnerabilidad psicológica.

Ataques de ansiedad: síntomas

El DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) considera un ataque de ansiedad cuando se cumplen al menos cuatro de los siguientes síntomas:

  • Una sensación de asfixia o desmayo
  • Palpitaciones, aumento de la frecuencia cardíaca.
  • Opresión en el pecho
  • Tension muscular
  • Sacudida
  • Transpiración
  • Sofocos o escalofríos.
  • Náusea
  • Mareo
  • Miedo a perder el control, volverse loco o incluso morir.
  • Desrealización (alteración de la percepción por la cual el mundo exterior se siente extraño o irreal).
  • Despersonalización (alteración de la percepción por la cual el individuo se siente separado de su mente y / o cuerpo como si fuera un mero observador).
  • Parestesia (sensación de hormigueo o entumecimiento)

¿Cómo nos afectan los ataques de ansiedad?

Tener ataques de ansiedad relativamente frecuentes a menudo conduce a cambios no deseados. La persona a menudo deja de hacer sus actividades y tareas de rutina por temor a sufrir estos ataques nuevamente, especialmente en situaciones asociadas con el miedo. Esto afecta el estado emocional de la persona, lo que a veces conduce a la depresión, lo que puede causar una fuerte sensación de pérdida de control.

Las personas con ataques de ansiedad a menudo se sienten "golpeadas". Sienten que la angustia los ha paralizado, dejándolos desprotegidos e indefensos.

La exposición continua a los ataques de ansiedad puede provocar distracción, pérdida leve de memoria , problemas de concentración, problemas digestivos, trastornos del apetito, trastornos del sueño, como insomnio , etc.

¿Por qué suceden?

Eventos estresantes

Estos ataques generalmente siguen a un evento muy estresante que no se ha manejado bien o a períodos de estrés. Es posible que no ocurran al mismo tiempo que se siente ansioso, sino cuando ya está tranquilo.

Ejemplos: estrés laboral , conflictos interpersonales, atribución supersticiosa (creencias infundadas de que algo malo va a suceder), etc.

Altos niveles de ansiedad general

La ansiedad elevada combinada con estrategias pobres para combatirla puede provocar ataques de ansiedad.

Características personales

Algunas personas son más susceptibles que otras. Si leen sobre una enfermedad o la ven en alguien cercano a ellos, pueden preocuparse y pensar que ellos también pueden estar enfermos. Incluso pueden atribuir los síntomas de ansiedad a otra enfermedad y creer que les está sucediendo algo peor.

El pensamiento catastrófico genera interpretaciones de situaciones que no son tan peligrosas como las peligrosas. Los miedos anteriores son una ventaja ya que pueden generar nuevos miedos que forman el caldo de cultivo perfecto para los ataques de ansiedad.

Por supuesto, el miedo al miedo adquiere gran importancia. Si temes los ataques de pánico, el miedo es aún mayor cuando aparecen.

Predisposición genética

La genética puede influir, pero no es determinante. Esto significa que no vamos a sufrir ataques de ansiedad si hay antecedentes familiares, pero tal vez nos encontremos más ansiosos.

Estilos de crianza

La educación sobreprotectora hace a una persona temerosa y vulnerable, con menos capacidad para resolver problemas. A menudo reaccionan con frustración y ansiedad ante las dificultades, lo que a su vez les da una mayor incapacidad para resolver obstáculos. Por otro lado, la preocupación excesiva puede transmitirse a los niños.

Ataques de ansiedad vs tiempo

Hay diferentes factores que hacen que este problema persista.

Interpretaciones catastróficas

La activación fisiológica, la respuesta de lucha o huida , que causa ansiedad genera síntomas de alerta. La víctima a menudo interpreta (consciente o inconscientemente) que existe un peligro para su salud y su vida ("No puedo respirar, me estoy ahogando", "Me estoy muriendo"). Esto lleva a más ansiedad y pánico, y los síntomas persisten y aumentan.

Comportamientos de escape

Las personas que sufren ataques de pánico quieren defenderse de los síntomas para evitar los supuestos peligros. Es por eso que se involucran en comportamientos para obtener alivio, pero no le permiten saber si la amenaza es real o no ("¿me estoy ahogando, desmayo o muriendo?"), Ni le permiten enfrentar el síntoma y perder su síntoma. temor.

Escápese de la situación, busque medicamentos, pare todo para enfocarse en el síntoma, evite los lugares asociados con los síntomas (por ejemplo, el transporte público), no salir solo de casa, etc.

Reacción al síntoma.

La presencia del síntoma en sí, sin llegar a su interpretación, puede ser suficiente para causar miedo. Esto se debe a que ha sufrido tantas veces que ya ha asociado la sensación corporal con el miedo.

Tratamiento para ataques de ansiedad.

Una vez que el médico verifica que se trata de ansiedad y descarta las causas físicas, es mejor consultar a un profesional de salud mental para recibir el tratamiento adecuado.

Se cree que las personas que sufren ataques de ansiedad no consultan a un especialista hasta después de un promedio de siete años. Es importante no dejarlo pasar tanto tiempo ya que puede ser crónica o conducir a otros trastornos más graves (como la fobia social).

Terapia de conducta cognitiva

Se ha demostrado que la terapia cognitivo-conductual individualizada logra el éxito terapéutico en el 81-90% de los casos, siendo el tratamiento más efectivo. Además, tiene la tasa de recaída más baja y la relación costo-beneficio más alta.

¿Qué técnicas se utilizan en este tipo de terapia?

  • Psicoeducación Se informa al paciente sobre el pánico y la ansiedad: cuáles son sus mecanismos, cómo funcionan, cuáles son sus síntomas, la relación entre pensamientos y emociones catastróficas, etc.
  • Identificar y neutralizar ciertos comportamientos. Por lo general, se refiere a esos comportamientos que la persona lleva a cabo pensando que los ayuda, pero en realidad, lo que hacen es mantener la ansiedad.
  • Técnicas de control de activación. Las técnicas de respiración son útiles para regular y detener ciertos síntomas relacionados con la ansiedad (como la hiperventilación). Las técnicas de relajación se centran en disminuir la tensión que acompaña a la ansiedad.
  • Técnicas cognitivas Reestructuración cognitiva en términos de creencias y pensamientos distorsionados y catastróficos, pensamientos automáticos, profecías autocumplidas, etc.
  • Exposición interceptiva. La persona con ataques de ansiedad está expuesta a los síntomas corporales temidos, alentándolos a familiarizarse con los síntomas. Esto les ayudará a demostrar que no son peligrosos y a perder el miedo a tener miedo.
  • Exposición en vivo . Progresivamente, la persona afectada está expuesta a las situaciones reales y cotidianas que temen y, por lo tanto, evita. La habituación los ayudará a enfrentar y disminuir la ansiedad.
  • Entrenamiento de asertividad . Trabajar con habilidades emocionales le permite mejorar la expresión y la aceptación de sus propias emociones.
  • Además, puede buscar un terapeuta, que puede proporcionar o recomendar ciertos materiales de autoayuda para trabajar en casa.

Poco a poco, se obtendrán habilidades y herramientas para que la persona pueda exponerse a la situación que teme.

Medicación

Tienen un éxito estimado de 50-55% Debido al alto riesgo de dependencia, solo deben consumirse si han sido recetados por un médico. Además, la retirada del tratamiento debe ser progresiva para no sufrir efectos secundarios no deseados.

Cómo actuar cuando tienes ataques de ansiedad

No luches

Cuando atravesamos un ataque de ansiedad, durará entre 15 y 30 minutos, lo peleemos o no. La lucha no terminará antes. Intentar relajarse tampoco servirá de nada en el punto más intenso, lo que nos asustará aún más.

Lo más efectivo es reconocer que enfrentamos una crisis, que debemos atravesarla y que desaparecerá en poco tiempo.

Evitar la hiperventilación

Trate de no tener una respiración acelerada, intensa y superficial (hiperventilación), porque acentúa los síntomas, especialmente la sensación de asfixia. También causa un aumento excesivo en los niveles de oxígeno en la sangre. Respirar en una bolsa de papel ayudará a restablecer el equilibrio.

La respiración abdominal es más apropiada. Consiste en respirar tranquilamente durante varios segundos y luego exhalar lentamente. En lugar de hinchar el cofre, debemos intentar inflar el abdomen. Este tipo de respiración contrarresta los efectos del estrés.

Busca un espacio tranquilo

Debemos encontrar un lugar que nos permita sentirnos lo más relajados posible. Por ejemplo, un parque o una sala menos concurrida si estamos en una fiesta. Detenga cualquier actividad que esté haciendo y busque un espacio tranquilo. Una vez encontrado, es muy útil centrar la atención en otra cosa y no en los síntomas en sí. Si somos capaces de evocar emociones y situaciones positivas, el efecto de buen sentimiento será aún mayor.

No huyas

Es importante que no huyamos de donde estamos. Huir significa no enfrentar los síntomas o la realidad de que algo terrible no nos está sucediendo. Si no los enfrentamos, siempre lograrán derrotarnos, porque nuestro miedo siempre será más fuerte.

Esto, a su vez, facilita el desarrollo de otros trastornos como la fobia social, la agorafobia, etc.

No realizar "rituales"

Los ataques de ansiedad disminuyen por sí solos. Atribuir este descenso a actos o rituales "mágicos" solo lleva a pensar que estos son los que han ayudado cuando no lo han hecho. Al creer esto, corremos el riesgo de depender de rituales extraños y sin sentido y, en casos más graves y crónicos, podemos convertirnos en un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) .

¿Cómo podemos prevenir los ataques de ansiedad?

Los ataques de ansiedad pueden aparecer sin previo aviso, pero también se pueden anticipar con los primeros síntomas. En cualquier caso, podemos actuar activamente para prevenirlos.

  • Evita los estimulantes. El tabaco, el café y las bebidas estimulantes son malos para la prevención de la ansiedad. Lo mismo sucede con el alcohol, incluso si su verdadero efecto es deprimir el sistema nervioso .
  • Cuida tus hábitos de sueño. Trate de dormir entre 7 y 9 horas, en un ambiente adecuado en términos de iluminación, temperatura, etc.
  • Ejercicio. El deporte genera endorfinas, hormonas que se benefician enormemente en casos de ansiedad. Pruebe al menos veinte minutos al día durante tres días a la semana.
  • Practica actividades de relajación. El yoga, el taichi y la meditación son ejemplos que promueven la relajación y aumentan la sensación de bienestar.

¿Cómo podemos ayudar a alguien que tiene ataques de ansiedad?

Si alguien más está teniendo un ataque de ansiedad, a menudo no sabemos qué hacer. Aquí hay algunas pautas básicas sobre cómo actuar:

  • Tener una conversación. Distraer a la persona no será fácil, pero lograr que pueda seguir una conversación activa evitará que preste atención a sus síntomas.
  • Escucha activa. Se comprensivo. Valide sus sentimientos, emociones y pensamientos de la persona que sufre de ansiedad.
  • No magnifique los síntomas. Aunque al principio pueden asustarlo, comprenda y ayúdelos a comprender que los síntomas no los lastimarán. Recuérdeles que terminará en unos minutos.
  • Evita las multitudes . Es posible que varias personas a su alrededor quieran ayudar, pero un montón de personas solo empeorará la ansiedad. Evita que se sientan abrumados.
  • Normaliza lo que está sucediendo. Los que sufren de esto tienden a subestimar sus recursos y sobreestimar el peligro. No debemos alimentar sus miedos exagerados ni sobreprotegerlos, sino tratar de alentarlos a enfrentar lo que sienten.
  • Ayúdalos a buscar ayuda. Ayúdelos a ponerse en contacto con un terapeuta y aliéntelos a permanecer en la terapia el tiempo suficiente para comenzar a sentirse mejor.