Cambiando el piloto automático

09.12.2016

En la rutina diaria, la vida puede llegar a ser aburrida, cuando se piensa en ello. Así que por un momento, podemos realizar este ejerciciio de dejar de pensar, y permitirnos experimentar los sentidos en su lugar. 

Tómese tres minutos con esta práctica de atención plena.

El aburrimiento es una señal de que nos hemos habituado. Nos estamos quedando atrapados en el piloto automático, y perder el contacto con la experiencia real, que siempre puede ser interesante si le traemos nuestra curiosidad. Al ayudarnos a cambiar los modos de la mente del pensamiento a la sensación, esta práctica nos invita a redescubrir el interés, más allá de nuestras expectativas. Permanezca en cada paso por lo menos durante tres minutos.

Viendo de nuevo

Tome un objeto familiar de su casa (como una taza que ha poseído durante años, una fotografía antigua, un pedazo de ropa o muebles) y examínelo como si nunca lo hubiera visto antes. Deje que sus pensamientos sobre el objeto caigan en el fondo mientras usted le ofrece su atención completa. ¿Hay algo que usted había olvidado o nunca había notado antes, o su experiencia o reacción ha sido alterada por su interés?

Sentirse de nuevo

Ahora, tome un objeto diferente y esta vez preste atención a su textura, tocandolo como si fuera por primera vez. O puede optar por trabajar con un sentimiento interno, dirigiendo la conciencia a una parte de su cuerpo, notando qué sensaciones (si las hay) están presentes. En cualquier caso, observe cómo se siente la experiencia ahora mismo, a medida que interactúa con ella.

Oír, oler y probar de nuevo

Ahora, preste atención a tres objetos cotidianos en su entorno que puede oír, oler o saborear (por ejemplo, el tictac de un reloj, una flor, un trozo de fruta). Deje ir las expectativas, y en su lugar permita que sus sentidos lo conduzcan directamente a la experiencia directa de oír, oler, o la degustación de sí mismo.

Una vez que tengas la oportunidad de caer en cada sentido a su vez, intenta abrirte a todos los sentidos juntos en momentos en donde el aburrimiento te llama en la vida, como lavar la ropa, pararse en una cola o atascarse en una larga reunión . ¿Puedes ofrecer un interés completo y encarnado a las personas y a los lugares que te rodean, así como a lo que ocurre en tu mente y cuerpo?