El significado de extrañar

29.09.2021

Extrañar, echar de menos, añorar, anhelar o recordar a alguien o a algo muy querido experimentando su ausencia  o pérdida, es un reconocimiento interior que confirma que ha sido realmente significativo, con un valor emocional y afectivo capaz de permanecer en la memoria, captando la atención y el pensamiento.

Extrañar permite generar un sentimiento de continuidad. Deseamos que las personas, las cosas o las situaciones que amábamos perduren. Cuando esto no ocurre, tenemos la posibilidad de descubrir no sólo que ya no está sino que puede estar de un nuevo modo, con otra presencia y densidad.

Siempre hace falta algún disparador para que se comience a extrañar: una fecha especial, una foto, un aniversario, un lugar, un aroma, un recuerdo, entre otras cosas.

Si extrañas a alguien sólo cuando te sientes triste o solo, eso no es necesariamente amor. Con los recuerdos agradables de una persona sólo intentamos deshacernos de nuestra soledad. En cambio, cuando deseas compartir con alguien los acontecimientos más felices o más difíciles de tu vida, entonces es posible que lo ames.

Es sabido que cuando se ama a alguien se desea estar con esa persona el mayor tiempo posible. Cuando nos separamos, aunque sea momentáneamente, comenzamos a extrañar como si la otra persona fuera una constante necesidad de nuestro corazón. Hay que procurar que el extrañar no nos vuelva dependiente y apegados sino sea una signo sano de relaciones sólidas, significativas, duraderas y afectivamente ricas; una consecuencia natural del vínculo.

Extrañar repercute en el ánimo, en los afectos y en el cuerpo. Extrañamos con todo lo que somos. Se nos arranca una parte de nosotros en ese estado. Cuando la persona que extrañamos está cerca, no siempre la valoramos o le damos nuestro tiempo y atención. Cuando esa persona se ausenta, entonces irremediablemente la extrañamos.

Esto puede resultar un aprendizaje para valorar las presencias cuando están y para que en tiempos de ausencia podamos asimilar las experiencias de los vínculos.

Extrañar es un extraño sentimiento. No porque no sea común o poco habitual. Al contrario, la mayoría de las personas, todos los días extrañamos algo o alguien, sino porque es un sentimiento que evoca muchas emociones, algunas hasta contradictorias.

Extrañar nos puede provocar risa o llanto, alegría o tristeza, congoja o gozo. En ese sentido, extrañar es extraño.

Qué se siente cuando se extraña a alguien

Es increíble cómo funciona el cerebro. Es capaz de almacenar sin error los detalles más inimaginables: olores, sabores, sensaciones, temperaturas, imágenes... personas; y confabularlos en la mente para hacernos vivir experiencias y sentimientos que marcan los buenos y malos momentos de la existencia.

Gracias a esta capacidad de memoria descubrimos el amor, el odio, el deseo, el placer, la tristeza, la añoranza... y aprendemos a extrañar y sentir nostalgia por todo aquello que nos hizo felices, aún cuando la vida nos haya separado, para bien o para mal.

Desde pequeños, en cada nueva interacción con el medio, las personas se conectan emocionalmente con diversos entes. Al principio es de manera instintiva, como el caso de un bebé con su madre y luego, en la medida en que se desarrolla la racionalidad, somos conscientes de nuestros actos, establecemos lazos más fuertes.

Así sucede en las relaciones personales, de amistad y de pareja que se establecen en la vida adulta, cuando se conoce, comparte y convive con esa otra persona, con la que se tienen intereses comunes, pensamientos y proyecciones de vida. Es entonces que, si se produce una ruptura, tras varios años de conexiones sentimentales, el individuo comienza a experimentar una serie de emociones que pueden ser contradictorias. Por una parte está la decisión tomada de estar separado, y por otra, se desencadena esa sensación de nostalgia y añoranza por lo que era antes.

Generalmente, cuando la otra persona prefiere hacer su vida aparte, tras una relación cercana y duradera, se puede extrañar lo que se recibía y significaba. Aparece el "hueco" o vacío por la ausencia de la persona extrañada, es precisamente un vacío de lo que puede que aún se quiera mantener.

En una pareja las conexiones van más allá del entendimiento en diálogo, comprenden la seguridad, la complementación entre lo sexual y lo emocional. Sin embargo, con esta manera de pensar suele cerrarse la puerta a nuevas oportunidades, ya sean mejores o no, pues el "ego" extraña algo, lo embellece y perfecciona como argumento para recuperarlo.

Muchas veces los miembros de una pareja se resisten a la separación porque confunden en esa sensación de "extrañar" un sentimiento de amor que ya no existe. Es bueno saber reconocer hasta dónde esa añoranza responde a un sentimiento de continuidad y no a la costumbre o necesidad de seguridad, siguiendo el viejo proverbio de que "mejor malo conocido que bueno por conocer".

Esa nostalgia no siempre puede ser una buena consejera. Tomarse un tiempo, entender por qué fue la ruptura o la separación, teniendo siempre presente que una retirada a tiempo es mejor que una derrota final, es una filosofía a tener en cuenta. Claro que eso no significa que se desista de la historia si se quiere dar una segunda oportunidad. En este caso habría que replantearse los errores y tomar actitudes más renovadoras en la relación, que eviten tropezar dos veces con la misma piedra.

En ocasiones la diferencia entre querer y amar pasa por una cuestión posesiva o de capricho respecto a la de buscar el bienestar general conjunto: Es muy lógico y común querer a aquello que se ama, porque se necesita, desea y anhela el contacto con lo que se ama. Sin embargo, lo que no es lógico es confundir cuando el amor es más un querer limitante del otro, una especie de modo enfermizo de pretender lo que es inalcanzable o contraproducente.

Qué hacer cuando extrañas a alguien

1. Potencia lo bueno, pero no dejes que te defina

Ya sea por duelo, por pérdia o simplemente porque esa persona ya no está, recuerda los buenos momentos que tuvisteis. Algo que tienes que entender es que esa emoción que sientes cuando extrañas a alguien en el fondo es positiva. Te hace humano.

«Cuanto más te extraño, más te veo donde no estás en lugares a los que fuimos, en objetos que nos dimos...» Te repites....

Dicen que en realidad no se extraña nunca a nadie, sino al momento que tuviste con esa persona, pues existe una misteriosa conexión entre un recuerdo y un momento.

Todos esos momentos permanecerán imborrables en tu memoria porque son parte del tiempo de lo que realmente viviste. Recuerda esos momentos como algo bonito y entrañable en tu vida pero al mismo tiempo, entiende que tú no eres ese recuerdo. A pesar de todo el aprecio o incluso amor que tengas a esa persona, esa relación no te define. Si entiendes esto así, te darás cuenta de que no vas a perder algo muy importante: el control de tu vida.

Podemos extrañar. Podemos amar. Pero no podemos perdernos a nosotros mismos.

2. Expándete

Trabaja en ti. En el momento en el que extrañas a alguien no debes hacerte más débil, sino más fuerte. Dirige todas tus energías a dedicar a tu tiempo a cumplir tus objetivos y metas, a mejorarte. Deja que su ausencia en lugar de derribarte te inspire y te impulse hacia un nuevo camino sabiendo que tienes una vida que deseas recordar. Haz que querer no olvidar se convierta en un indicador de la vida extraordinaria digna del recuerdo que has tenido.

3. Siéntete Agradecido por poder extrañar a esa persona

«Solo hay algo peor que perder a esa persona...no haberla tenido jamás.»

Puedes sentirte afortunado de haber coincidido con esa persona porque ahora es mejor extrañarla que no haberla conocido nunca. Sentirte agradecido por lo ocurrido te traerá mas momentos como los que viviste.

Extrañar puede doler

Podemos citar muchos ejemplos de gente que extrañamos: echamos de menos a un amor de la adolescencia, a un amigo muy querido, a un abuelo que falleció hace un tiempo, a los instantes de felicidad con nuestra familia en la infancia...

No deseamos extrañar, pero sin embargo es algo que no podemos controlar y que duele sobremanera. Más allá de la falta que nos puede hacer esa persona (o esa situación), lo que en verdad nos hace sentir es una opresión en el pecho y que las lágrimas broten de nuestros ojos. Es el hueco que ha quedado vacío y que no podemos llenar.

Cuando amas profundamente a alguien y has sido realmente feliz al lado de él, el hecho de que ya no esté junto a ti es motivo de tristeza. Por supuesto que es comprensible en los primeros momentos, sin embargo pasado cierto tiempo deberías salir adelante y continuar con tu vida.

Extrañar es más que recordar y sobre todo, más que sufrir. Porque puedes tener el lindo recuerdo de una maestra de la escuela o de un viaje que has hecho. Pero, echar de menos va más allá.

Echar de menos es volver a encontrarnos frente al vacío que nos dejó esa partida, y es muy difícil de llenarlo otra vez.